Notas de prensa HISTORIA

HISTORIA DEL PIRAGÜISMO

EL ORIGEN

El Piragüismo aparece como consecuencia de la necesidad, que el hombre ha tenido desde sus orígenes de dominar un elemento tan bello como es el agua. Para ello, todas las civilizaciones, en sus albores, han diseñado embarcaciones sencillas, de características muy peculiares, pero de una gran maniobrabilidad, seguridad y eficacia para desenvolverse allí donde la naturaleza le resultaba hostil.

A través de sus escritos Cristóbal Colon introduce la palabra piragua en Europa y es Garcilaso de la Vega el que define el concepto como embarcación sin cubierta.

En España los primeros pasos se dan en piraguas de turismo, construidas con lona y costillaje de madera, sus tripulantes son auténticos hombres de aventura, excursionistas y aficionados a grandes travesías, aman y sienten la naturaleza y en sus piraguas, rígidas o plegables, que diseñan y construyen incluso en aluminio, celebran descensos y travesías origen de las competiciones de hoy en día. Llevados de su afán nada les amedrenta y culminan aventuras como la travesía del Estrecho o el viaje a Roma en 1950. Siempre sobre sus frágiles piraguas.

La necesidad de constituirse como FEDERACION ESPAÑOLA DE PIRAGÜISMO, surge apoyada por una docena de clubs que, en escrito dirigido el 3 de Octubre de 1.959, a la Delegación Nacional de Educación Física y Deportes, manifiestan sus razones, alegando fundamentalmente la independencia que, como deporte ostenta la piragua en todo el mundo.

Se reclama así la desvinculación de la Federación Española de Remo que hasta ahora venía rigiendo los destino del Piragüismo español, que celebra regatas de la veteranía del Descenso Internacional del Sella, que en agosto de 2004 alcanzará la 68 edición.

Así las cosas, el 4 de Diciembre de 1.959, nace la FEDERACION ESPAÑOLA DE PIRAGÜISMO con Hernando Calleja García, como primer Presidente y con la ardua misión de estructurar una nueva Federación que inicia su compleja andadura.

Desde el principio, el Descenso Internacional del Sella va a ser el acontecimiento de mayor repercusión dentro de este deporte, su magnitud, su arraigo social, su identificación, y el carácter folklórico y tradicional de esta prueba, hacen centro de atención de medio mundo este espectáculo que nació como una elemental excursión en 1.930 iniciada por Dionisio de la Huerta, artífice de lo que llegaría a convertirse en la prueba más representativa del Piragüismo Nacional, interrumpida únicamente durante la Guerra civil y algunos años de la postguerra.

En esos momentos de iniciación existen 180 piragüistas afiliados en toda España, donde se organizan 25 regatas y el primer Campeonato Nacional, en 1960, en el río Guadalquivir, en Sevilla.

En el extranjero sólo se participa en una competición, pero es nada menos que en los Juegos Olímpicos de Roma, donde se llega a semifinales, hito que marca lo que llega a convertirse en una honda tradición olímpica, dentro de esta federación.

En 1.976 se consigue una medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Montreal, dos, de plata y bronce, en los Juegos Olímpicos de Moscú en 1980 y una de bronce, cuatro años más tarde, en los Juegos Olímpicos de Los Angeles.

Este periodo de máximo esplendor se inicia en 1975 con una medalla de oro en los campeonatos del mundo y siempre bajo la dirección del máximo responsable técnico, Eduardo Herrero, que llega a sumar un total de diez medallas en diferentes campeonatos del Mundo.

En 1.977 se lleva a cabo el primer relevo en la Presidencia de Federación, Manuel Fonseca de la Llave sustituye a Hernando Calleja que, con buen pulso, dirigió los destinos de este deporte desde sus orígenes. Hay entonces 4.000 piragüistas y un Calendario de 163 pruebas, donde se simultanean regatas nacionales con las primeras confrontaciones internacionales de auténtico carácter mundial, tal es el caso de la Copa de Europa de Slalom, que se celebra en España en 1980 y que da origen a los Campeonatos del Mundo de 1.988, celebrados en la que será sede olímpica del Slalom, en los Juegos Olímpicos del 92, La Seu d’Urgell.

A finales de 1.984, en nuevas elecciones, José Perurena López, se hace cargo de la presidencia de esta federación que dirige hasta finales del año 2000, viviendo el crecimiento más espectacular de este deporte, que alcanza 16.000 licencias que practican piragüismo a nivel nacional por todos los ríos y embalses de España, vibran con el turismo en piragua, siempre sugestivo y viajero, o se dedican a la alta competición, en busca de una medalla olímpica. En la actualidad, es Santiago Sanmamed Lora quien dirige los destinos del piragüismo en este nuevo milenio.

LA PRACTICA

El deporte de la piragua se engloba, fundamentalmente, en tres especialidades, en función del escenario que elige. Hay un piragüismo de aguas tranquilas que se realiza preferentemente en agua embalsada o canales artificiales, sin ningún tipo de corriente.

En estas pruebas los competidores navegan en línea recta por espacios balizados que les separan entre sí, sobre distancias de 200, 500 y 1.000 metros. Esta zona balizada se conoce popularmente como calle y tiene una anchura mínima de nueve metros. Las pruebas de fondo, sobre 5.000 y 10.000 metros, se realizan entre puntos de ciábogas situados entre sí a quinientos metros de distancia.

El segundo escenario que define otra especialidad de piragüismo, es el río deportivo, con recorridos variables y los accidentes naturales que se encuentran a lo largo del caudal. En estas pruebas los palistas superan distancias sin concretar por reglamento, generalmente por encima de los 10 kms., luchando no sólo contra otros competidores, sino contra las corrientes y obstáculos que pueda plantear el río.

En función de la dificultad que tenga el trazado del recorrido existe una clasificación instituida a nivel internacional que define como paso de clase I aquél que no tiene ningún problema para la navegación; de clase II se define un recorrido de pequeña corriente y rápidos sin dificultad. A partir de este momento se recomienda el uso de chaleco salvavidas.

En este tipo de competiciones los piragüistas van protegidos de forma que no pueda entrarles el agua dentro de la piragua con una prenda característica en este deporte, que se conoce con el nombre de cubrebañeras, y que une por la cintura al tripulante del kayak con su embarcación.

A continuación nos encontramos con las pruebas que se realizan en aguas bravas, con un escenario donde la fuerza del agua es mayor característica. Hay aquí dos tipos de competiciones: el slalom en las que el palista tiene que superar no sólo los rápidos y los obstáculos naturales, sino también las puertas de obligado paso que a lo largo de un recorrido, comprendido entre 250 y 400 metros, se colocan; y las pruebas de descenso en aguas bravas, más largas que las anteriores, entre cuatro y seis kilómetros, y sin más obstáculos que los naturales del río, con fuertes corrientes, pasos que requieren gran habilidad, material específico y obligatoriamente uso de chaleco salvavidas y casco protector, que garantice la integridad física del palista. La dureza de este escenario se considera desde el nivel III hasta el VI, que resulta infranqueable.

Son pruebas de gran espectacularidad, que se celebran contra reloj por las características del lugar.

En todo momento las embarcaciones cuentan con unos dispositivos especiales que las hacen insumergibles, lo que supone, llegado el momento, una garantía de salvavidas para el competidor.

En estos escenarios de aguas bravas el cubrebañeras a que nos referíamos anteriormente cobra una especial relevancia.

Otra actividad piragüística de gran arraigo es el Kayak-Polo, enmarcado dentro de los juegos náuticos y que consiste, esencialmente, en enfrentar a dos equipos en un espacio marcado previamente en el que evolucionan con intención de llevar un balón a la portería contraria. Para controlar el balón o marcar goles, puede utilizar indistintamente la pala o la mano. El espectáculo resulta muy ágil y divertido, duro en algún momento, por lo que los competidores deben protegerse con un casco.

Fuera de la competición pura, podemos considerar una especialidad totalmente diferente, la de Turismo Náutico, que abre una serie de posibilidades de aventura y viaje increíbles a lo largo de costas, pantanos o ríos, a sus participantes.

Para ello existe en el mercado una diversidad de modelos de embarcaciones diseñadas especialmente para cada caso, que permiten inclusive transportar, en compartimentos estanco, materiales útiles a todo viaje o aventura.

El viajero más universal conocido en el mundo de la piragua fue un abogado escocés, residente en Londres, que en 1.865 diseñó y construyó una embarcación a la que bautizó ROB ROY y con la que emprendió numerosos viajes por lagos y ríos de los países nórdicos, y de Europa Central, con ella llegó hasta el Mar Rojo, navegó en el Jordan y en el Canal de Suez.

Su nombre, John MacGregor y alcanzó tal prestigio que en 1.867 Napoleón III le invitó a París para que organizara una regata en el Sena con motivo de la Exposición Universal. Su libro, Un Millar de Millas en la canoa Rob Roy, relatan todas las aventuras de este singular navegante.

El deporte de la piragua abarca dos modalidades concretas con orígenes remotos y dispares: la canoa y el kayak, ambas pueden desarrollarse en los escenarios a los que anteriormente nos hemos referido.

El testimonio más antiguo que existe representa una canoa y una pala de plata, de más de seis mil años de antigüedad, descubierta por el arqueólogo inglés Sir Leonard Woolley en la tumba de un rey Sumerio, en Ur, a las orillas del Eúfrates, para que realizara su viaje por el río del más allá, este motivo se repetirá a lo largo de la historia de la humanidad, en otras civilizaciones.

Posteriormente, se conocen representaciones egipcias de embarcaciones movidas con palas.

En la península de Yucatán, en Chichen Itzá, aparece otra representaci6n de canoas en un mural de mil ciento cincuenta años a. C., y en las ruinas de Tikal, en el corazón de Guatemala, se encuentran 700 años a.C. huesos con grabados que representan canoas.

La canoa tiene su posterior desarrollo en una embarcación de transporte, abierta, utilizada por los pueblos canadienses para cubrir grandes distancias con sus mercancías o para llevar el correo, aprovechando en algunos casos la bondad de las aguas y en otros superando la agresividad de rápidos y corrientes.

En sus orígenes este tipo de embarcaciones se construían a base de troncos de madera o pieles de animales, previamente tratadas. Hoy en día, las más nobles maderas trabajadas convenientemente, han llevado a la construcción de unas embarcaciones extremadamente ligeras y, más recientemente, la fibra de carbono ha añadido una resistencia superior a aquellas embarcaciones extremadamente ligeras.

En este tipo de embarcación el palista se impulsa con una pala de una sola hoja, se apoya sobre una o las dos rodillas y no tiene otra forma de gobernar la embarcación que la propia pala, mediante una técnica que se denomina repaleo. Esta embarcación puede estar tripulada por una, dos o cuatro personas, lo que da origen a lo que técnicamente se conoce en el mundo de la competición como C-1, C-2 o C-4.

En el caso de la canoa individual o C-1, con 16 kg. de peso, la longitud máxima que autoriza el reglamento de competiciones es de 5,20 m.

La canoa de dos tripulantes o C-2 puede llegar a medir 6,50 m. y su peso no puede ser inferior a los 20 kg.

Dentro de la canoa la embarcación más grande es la de cuatro tripulantes, que tiene una longitud máxima autorizada de 9 m. y un peso no inferior a 30 kg.

La otra gran modalidad es el kayak, embarcación de origen esquimal, construida con huesos y pieles de animales, prácticamente cubiertas en de su totalidad y cuya máxima sofisticación se alcanza en Groenlandia. Fundamentalmente utilizada para cazar y pescar, y en la que el tripulante va sentado, avanza con una pala de doble hoja y dirige el rumbo de la embarcación con un timón que maneja con los pies. El número de tripulantes puede ser de uno, dos o cuatro, lo que llevado a la competición da origen al K-1, K-2 o K-4.

Igual que en el caso anterior estas embarcaciones, bien sean en madera o en las fibras que se vienen utilizando hoy en día, tienen un denominador común, definitivo a la hora de competir, que estriba en el peso mínimo que autoriza el reglamento. Para un K-1, embarcación que llega a los 5,20 m. de longitud, con un peso mínimo de12 kg.

La embarcación doble puede medir 6,50 m., autorizándose un peso que tiene que superar los 18kg.

Finalmente, la embarcación de cuatro tripulantes resulta la más larga de todas, con sus 11 m. de longitud,y 30 kg. de peso.

Cuando el escenario resulta más agresivo por la fuerza del agua, los accidentes naturales del río o los saltos y rabiones, se utilizan embarcaciones construidas con materiales mucho más resistentes, acordes con las necesidades de cada momento.

La pala constituye el único elemento de impulsión autorizado, sin que exista limitación en cuanto a su peso o medidas.

Actualmente, existen sofisticados diseños que se utilizan en función de las características de cada prueba y del propio piragüista. No obstante, son cualidades muy generalizadas la ligereza y resistencia de los materiales empleados.

Con carácter general, podemos considerar que una embarcación de entrenamiento, de fibra de vidrio, oscila en el mercado actual sobre los 500 euros, pudiendo alcanzar según la calidad de los materiales, y enfocada hacia la alta competición, los 2400 euros. En palas los precios oscilan entre los 130 y 150 euros para un neófito, hasta los 300 euros que cuesta un modelo de elite.

D I D A C T I C A

Algo que no debemos olvidar es que Piragüismo y Remo son dos deportes diferentes que, si en su día estuvieron agrupados en una sola federación, como ya se comentó en su momento, lo fue sólo en virtud de un denominador común: se avanza sobre el agua sin más propulsión que la que el hombre puede imprimir a la embarcación. Pero hay dos aspectos que les diferencia entre sí: en la piragua el palista navega de frente al sentido de la marcha, mientras que en remo, el atleta avanza de espaldas.

Otra gran diferencia es la manera de impulsar la embarcación, en Piragüismo la pala no se apoya en la piragua, en remo, en cambio, si hay un punto de apoyo sobre la embarcación.

Establecidas estas aclaraciones, el primer inconveniente que debe vencer un piragüista es el equilibrio, superado éste, se iniciará en la mecánica de una palada que debe, con el ahorro mayor de energía, transmitir la máxima fuerza a la embarcación, favoreciendo su mejor deslizamiento en el agua y aprovechando vientos y corrientes

En aquellos circunstancias puedan favorecer su marcha.

No se concibe un palista que no domine perfectamente la natación, hasta el extremo de resultar obligatorio para poder federarse y practicar.

Al tratarse de un deporte que se desarrolla en un medio que no es el natural del hombre, hay que extremar las medidas de seguridad, en evitación de que este bello deporte pueda convertirse en un serio peligro.

En el caso de palistas excesivamente jóvenes nunca deben salir al agua si no es en compañía de otros más curtidos por la edad y avezados en la práctica del Piragüismo, de forma que puedan prestar cualquier tipo de auxilio en un caso de emergencia.

En caso de dificultades añadidas deben ir provistos de chalecos salvavidas y no olvidar en ningún caso que la embarcación cumpla las condiciones de flotabilidad obligadas.

La preparación de un piragüista resulta muy compleja, pero al mismo tiempo atractiva, ya que supone la conjugación de una serie de valores psíquicos, físicos y técnicos, que deben desarrollarse de forma armónica para convertir al neófito en un palista experto.

El inicio de una temporada lleva al piragüista a realizar unas largas sesiones de gimnasia, con pesas y aparatos, mucha carrera al aire libre, ejercicios de elasticidad, natación e incluso ski de fondo. De esta manera se consigue una preparación general básica, fundamental para poder cubrir, después, los kilómetros necesarios en piragua que lleven a mecanizar unos movimientos en la embarcación, fáciles y al mismo tiempo económicos.

A la imprescindible técnica depurada y sentido del dominio del agua que debe observar un buen piragüista, hay que añadir resistencia combinada con velocidad y espíritu de competición. Todos ellos son factores necesarios para obtener buenos resultados en este deporte.

Un piragüista puede iniciar su aprendizaje en piragua a los doce años, pero siempre acompañado de juegos, sin especializarse en ninguna modalidad ni distancias. Es el momento de mecanizar la técnica de una buena palada, y en el caso de la canoa, por una modalidad asimétrica, deberá aprender por ambos lados. esta edad puede desarrollar una gran habilidad sobre embarcación, más pequeña y manejable que las de competición, capacitándoles para poder realizar los muchos kilómetros que exige el entrenamiento del piragüista durante una temporada. Superada la fase de iniciación precoz, deberá desarrollar las cualidades físicas generales y una vez que se consiga un elevado nivel, se procederá a trabajar las cualidades específicas, así como la elección de la modalidad que más le atraiga.

Con doce años un palista está en la categoría alevín, con 13 y 14 infantil. De 17 y 18 años son juveniles y a partir de ahí senior. Esta es la mejor edad para asentarse en el mundo de la competición, con unos pocos años más se alcanza, por regla general, la mejor forma que puede mantenerse fácilmente hasta los 30 años, e incluso algo más. Excepcionalmente recordamos al sueco Gert Frederikson, que tiene el récord de haber ganado, entre otras, seis medallas de oro en Juegos Olímpicos, cinco de ellas en K-1, entre los años de 1948 y 1960 Esta última ya con 45 años. Por esta trayectoria el Comité Olímpico Internacional le concedió en 1956 el Trofeo Mohamed Taher. Otro caso singular es el del neozelandés Ian Ferguson, que a sus 35 años ganaba una medalla olímpica en los Juegos Olímpicos de Seul.

No conviene olvidar que la piragua es un buen medio para hacer turismo, de conocer nuevos rincones, hacer amistades y ocupar nuestro tiempo de ocio manteniendo una aceptable forma física. El piragüismo turístico no resulta nada duro, no conoce limitaciones de edades y es otra posibilidad del amplio abanico que puede ofrecer este deporte olímpico.

En las pruebas de pista, las aguas tranquilas no suponen en ningún momento un impulso adicional para la piragua. Es el escenario de los Campeonatos del Mundo y el piragüista cubre una distancia de 500 metros, en un tiempo aproximado de 1’37" para el K-1, con una frecuencia de 105 a 110 paladas, por minuto.

En C-1 el tiempo aumenta a 1’47" y la frecuencia de paladas, algo más lenta, baja 70 por minuto. La prueba más veloz en esta distancia es la de K-4, que invierte un tiempo de 1’20" con una frecuencia de 130 a 140 paladas, por minuto. En todo momento nos referimos a barcos conceptuados como de elite mundial. En esta distancia compiten la canoa y el kayak, en esta última modalidad hombres y mujeres.

En el mismo escenario se celebran pruebas sobre 1.000 metros, rondando en K-1 los 3´27" y 3´50" para C-1, en K-2 los tiempos son de 3´14", y en C-2 3´34", bajando a 2´52" en K-4 y medio minuto más para C-4.

Con la aparición de los 200 metros las pruebas han ganado en espectacularidad por la constante igualdad entre los finalistas, que a pesar de no ser olimpica tiene un gran atractivo televisivo.

Sólo las pruebas sobre distancias de 500 y 1.000 metros son olímpicas. A la fiinal sólo acceden un máximo de embarcaciones, después de haber pasado una auténtica criba entre todas las inscritas. Estas pruebas solicitas se llaman eliminatorias en su primera fase, y dan paso a las semifinales. De éstas saldrán las mejores para disputar la final.

En las pruebas de fondo se celebra una sola regata sin eliminatorias ni semifinales.

Sobre río deportivo existen pruebas de indudable categoria internacional, difíciles en su trazado y que obligan al piragüista a desarrollar un instinto náutico muy especial, que le permita leer en el agua las corrientes, profundidades y peligros que puedan presentarse a su paso.

No existe un Campeonato del Mundo oficial, pero si unas pruebas puntuables para los Grandes Premios.

Si la distancia alcanza los 20 kms. se considera prueba de marathon, y sí existe en esta competición un Campeonato del Mundo oficial, en el que se incluyen algunos tramos en los que los competidores deben salir del agua y transportando su embarcación, recorrer pequeñas distancias por tierra, lo que añade una fatiga a la competición por la ruptura del ritmo que en la piragua lleva cada palista.

Todas las embarcaciones de una misma modalidad y categoría toman la salida al mismo tiempo.

Las pruebas de Slalom requieren una gran habilidad ya que el piragüista debe aprovechar la fuerza del agua en su propio beneficio sorteando los obstáculos a la mayor velocidad posible , y pasando por puertas que se colocan en puntos estratégicos del circuito, que normalmente no suelen superar las 25, y de ellas, hasta seis, deberán sortearse en sentido contrario a la corriente. Golpear una de ellas o no pasarla supone una penalización al competidor.

Esta modalidad fue olímpica por primera vez en Munich y 20 años después volvió a serlo en los Juegos Olímpicos de Barcelona, manteniendose desde entonces en el programa olímpico.

A nivel nacional se celebran Campeonatos en todas las distancias y modalidades, tanto en aguas tranquilas como en slalom y descenso. Pero existe un calendario que permite a todo el colectivo de palistas practicar por los escenarios naturales que ofrecen, ríos, lagos y pantanos, en diferentes condiciones y distancias a todos los niveles.

FEDERACION INTERNACIONAL DE CANOA

El máximo organismo a nivel mundial que coordina y controla la actividad de todas las Federaciones Nacionales de Piragüismo, es la FEDERACION INTERNACIONAL DE CANOA, fundada el 19 de Enero de 1.924, ante la necesidad de reagrupar las numerosas Asociaciones de Piragüismo que ya existían a nivel mundial, la mayoría dedicadas al Turismo Náutico, aunque ya existían competiciones a nivel local. En aquel momento la Federación Internacional de Canoa se reconoce con el nombre de INTERNATIONALE REPRESENTANTSCHAFT FUR KANUSPORT. Componen esta Federación Austria, Dinamarca, Alemania y Suecia.

Pero ya antes, hacia 1880 un elevado número de canoas canadienses habían iniciado la popularidad de este deporte. En Europa es la Asociación fundada en Breslau, en 1876. la que se conoce como la más veterana.

Por primera vez en los Juegos Olímpicos de París, en el año 1924, se celebran unas exhibiciones de kayak con 11 piragüistas, pero no es hasta el año 1936, en los Juegos Olímpicos de Berlín, cuando por primera vez este deporte adquiere la categoría olímpica.

Actualmente existen afiliados a las Federación Internacional de Canoa 117 países de todo el mundo, que trabajan des interesadamente por difundir la canoa y el kayak por todo el mundo, intentando llevar la práctica de este deporte a todos los rincones de la tierra, mejorando sus reglas y haciéndolo más atractivo.

El Presidente de esta Federación Internacional, el alemán Ulrich Feldhoff, dirige una Junta Directiva en la que se encuentran representantes de los 5 continentes y los Presidentes de los cinco Comités en que está subdividida esta Federación, en función de sus necesidades:

Aguas Tranquilas, Slalom, Aguas Bravas, Maratón, Kayak-Polo, Canoa a Vela, Medicina Deportiva, Medios y Relaciones Públicas.

G L 0 S A R I 0

  • AGUAS BRAVAS: Zona de corrientes y contracorrientes, con salto de agua, rápidos y pasos de cierta dureza entre obstáculos naturales.

  • SLALOM: Prueba de destreza que consiste en hacer un recorrido en aguas bravas franqueando unas puertas, en el menor tiempo posible.

  • PUERTA: Paso obligado delimitado por dos postes suspendidos que se sitúan en un recorrido de slalom.

  • ESQUIMOTAJE: Maniobra que se hace ayudándose con la pala y el cuerpo para dar la vuelta a una piragua que ha volcado, sin necesidad de abandonarla.

  • CHUPAR OLA: Habilidad que permite a un piragüista navegar ayudado por la succión de la estela que deja otra piragua que le antecede.

  • PIRAGÜiSTA: En sentido genérico, tripulante de una piragua, ya sea un kayak o una canoa.

  • KAYAKISTA: Tripulante de un kayak.

  • CANOISTA: Tripulante de una canoa.

  • BAÑERA: Lugar por donde entra el piragüista en la embarcación.

  • CUBREBAÑERA: Cubierta de tejido impermeable que se sujeta a la cintura del piragüista y al borde de la bañera impidiendo la entrada de agua al interior de la embarcación.

  • RODILLERA: Punto de apoyo de la rodilla del tripulante de canoa.

  • REPOSAPIES: Punto de apoyo de los pies de un tripulante de kayak.

  • PALA: Medio de propulsión accionado exclusivamente por el piragüista, sin ningún tipo de apoyo en la embarcación.

  • TIMON: Pieza móvil situado en la popa del kayak para dirigirlo, se maneja por el propio palista con un mando situado entre los pies.

  • PROA: Parte delantera de la embarcación.

  • POPA: Parte trasera de la embarcación.

  • REPALEO: Maniobra que se hace con la pala, a fin de dirigir la canoa.

  • AGUAS TRANQUILAS: Superficie de agua sin corriente donde practica piragüismo.

  • PISTA: Superficie de agua por donde compiten los piragüistas.

  • BOYA: Bola flotante que se fija en la pista para señalizar el recorrido de las embarcaciones.

  • CALLE: Espacio señalizado por medio de boyas por donde debe navegar el piragüista en línea recta desde la salida

  • PONTON: Superficie flotante desde la que se sujeta la embarcación que ha de tomar la salida en una competición.

  • CIABOGA: Maniobra de dar la vuelta en piragua.